Se ha intentado hacer a espaldas de la ciudadanía, pero no se ha conseguido. La comparecencia del Presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ante el Congreso de los Diputados iba a ser a puerta cerrada, sin testigos, pero no lo ha sido. Todo un éxito para la democracia y para la transparencia.
Un éxito, sí, pero a pesar de la Presidencia del Congreso. Se intentó por todos los medios evitar que las palabras de Draghi trascendieran, pero gracias a determinados parlamentarios (principalmente, Joan Coscubiela y Alberto Garzón) que anunciaron su intención de sortear el veto tuiteando lo que pasara e incluso emitiendo la sesión en “streaming” desde sus teléfonos móviles, estuvo claro que la cosa no iba a quedar así.
Ante semejante muestra de rebeldía, la Presidencia del Congreso ha optado por la línea dura: prohibir no sólo la presencia de medios de comunicación e incluso la de taquígrafos, desterrar la posibilidad de que se levantara acta de la sesión y, como colofón, activar inhibidores para bloquear la transmisión de datos desde teléfonos móviles. Todo un apagón informativo. O una sutil puñalada al Estado de Derecho.
Lo más llamativo es que el propio BCE sí ha publicado una transcripción completa de la intervención (y Mario Draghi ha dicho en los medios que a él no le habría importado que la comparecencia fuera pública). Así que la responsabilidad no proviene del BCE, sino de la Presidencia del Congreso.
Quizá habría sido bueno que esa Presidencia supiera lo que es el “Efecto Streisand”: cuando se intenta prohibir algo, normalmente lo que se consigue es darle mayor visibilidad. Es lo que pasó ayer con la comparecencia secreta del Presidente del BCE, que saltó a las redes sociales bajo la etiqueta #OpenDraghi. Especialmente cuando los parlamentarios rebeldes lograron sacar por la puerta de atrás vídeos de la comparecencia que habían realizado a escondidas.
Los vídeos, que quizá no habrían tenido la mayor trascendencia y tal vez nadie habría visto si todo se hubiera hecho con claridad, han corrido por internet y ahora son noticia… precisamente por la censura aplicada. Esa misma censura ha logrado lo contrario de lo que buscaba: la sesión secreta de Draghi es ahora un tema de interés público del que todos podemos hablar incluso mientras vemos las grabaciones.
Así que, como decíamos, ha sido un éxito… aunque no gracias a nuestros gobernantes, a los que todavía les asusta todo lo que huela a transparencia.
Sí, les asusta. Lo que han hecho, en realidad, es de lo más discutible desde el punto de vista ético. Sobre todo viniendo de quienes se llenan la boca hablando de grandes ejercicios de transparencia y nos intentan colar una “Ley de Opacidad” con otro nombre.
Y si es discutible moralmente, también lo es desde el punto de vista legal. Es cierto que el Presidente del Congreso puede decidir si las sesiones son grabadas o no. Así lo dice el Reglamento del Congreso en su artículo 98.3. Pero también es cierto que ese mismo Reglamento, en su artículo 96.2, ordena que se guarde acta de absolutamente todas las sesiones. De todas. ¡Incluso de las secretas! Un requisito que es esencial en un Estado de Derecho, porque precisamente sirve para controlar lo que hacen nuestros cargos electos. Pero es un requisito del que prescindieron ayer. Según el parecer del Presidente de las Cámaras, la comparecencia de Draghi tenía más valor legal incluso que una sesión secreta del Congreso. Ni taquígrafos ha dejado.
Sea como sea, la censura que se ha aplicado es injustificable. ¿Por qué era necesario tanto secreto? ¿Por qué la ciudadanía no debe saber lo que pasa en las Cámaras? ¿No trabajan acaso en ellas nuestros representantes, a los que hemos otorgado una cierta confianza con nuestro voto (que en cualquier momento podemos retirar)? ¿No les molesta tanto a los políticos profesionales el grito de “no nos representan”? ¿Por qué entonces no podemos oír lo que dicen… o lo que les ordenan desde el BCE?
Si Mario Draghi quiere venir y comparecer ante el Poder Legislativo español, por supuesto, que venga. Es más, teniendo en cuenta la manera que tiene el BCE de imponer medidas económicas a los Estados, lo mínimo es escuchar sus argumentos en un edificio -el Congreso- que debe ser el altavoz del pueblo soberano.
Pero si Mario Draghi decide venir, que la Presidencia del Congreso cumpla las reglas. Con transparencia y claridad, dejando que oigamos sus palabras. Porque si no, pensaremos que se tiene algo que ocultar. Y nos preguntaremos qué es.
Fabián Plaza Miranda
Versió en català. Versión en castellano. Original, en gallec.
Diumenge passat dia 20 es van celebrar eleccions al Land alemany de Baixa Saxònia. Els Pirates locals tenien les esperances posades a traspassar el llindar del 5% dels vots, cosa que els garantia l’entrada al parlament. L’expectació era enorme, sobretot després dels èxits aconseguits pel Moviment Pirata alemany, que ja compta amb presència parlamentària als Länder de Berlín, Sarre, Schleswig-Holstein y Renania del Nord-Westfalia.
Comptant amb la col·laboració més o menys directa d’aproximadament 3.000 afiliats, els Pirates de Baixa Saxònia van organitzar onze llocs d’informació per tot el Land, cinc d’ells a la ciutat de Hanóver. Va ser una campanya imaginativa – encara que no tant com a les que ens té acostumats el Piratenpartei – que va incloure “l’assalt” de cartells electorals aliens, piratejats amb una tira en la qual es llegia: “… o vota Pirata”. Van vestir la ciutat de taronja amb pancartes gegants, recordant la importància de votar Pirata per tal de canviar les coses. Era la primera vegada que aquest Land comptava amb Pirates anant a l’abordatge, i tot esforç es va considerar poc.
A la festa de final de campanya, celebrada a una discoteca local, tothom estava pendent de les dades que anaven sortint per les dues pantalles gegants col·locades a aquest efecte. Mentre esperaven els resultats, diversos candidats eren entrevistats a l’escenari instal·lat. La televisió local també va voler fer-se ressò de l’expectació i va enviar-hi a diversos periodistes.
Els primers resultats van caure com un doll d’aigua freda. El Partit Pirata de Baixa Saxònia rondava el 2% dels vots, lluny d’aconseguir el 5% que precisava per fer-se un lloc al parlament. Les cares dels assistents no amagaven la decepció per l’esdevingut. El resultat final (del 2,1% dels vots) va deixar una sensació agredolça, ja que malgrat no ser suficient per aconseguir escons, sí que ho era per aconseguir finançament estatal, cosa que sens dubte els Pirates de Baixa Saxònia aprofitaran en la seva propera lluita electoral.
Coincidint amb la campanya, es va celebrar a Hanóver un taller internacional sobre organització de campanyes electorals. Van anar-hi pirates de diversos llocs del món: Suècia, Països Baixos, Bèlgica, Nova Zelanda, Romania, França, República Txeca … També van arribar pirates alemanys d’altres Länder, que havien anat a Hanóver amb la intenció de col·laborar en la campanya electoral. Es va comptar també amb la presència i participació d’algun representant pirata del parlament de Renania del Nord-Westfalia.
A aquest grup es va unir en Fabián Plaza, per tal d’aprendre tant com li fos possible i estrènyer llaços internacionals, i informar als assistents de les idees de cooperació entre pirates que hi ha a les diferents zones del territori espanyol. Va resultar interessant en aquest sentit descobrir que algunes de les iniciatives hispanes (des de la xarxa Parents2Parents fins al vídeo “Pirata.cat Z“) ja eren ben conegudes i elogiades.
En un ambient relaxat i informal, tots els assistents van compartir idees de campanya i van buscar maneres de cooperar més en el futur.
El pasado domingo día 20 se celebraron elecciones en el Land alemán de Baja Sajonia. Los Piratas locales tenían las esperanzas puestas en traspasar la umbral del 5% de los votos, cosa que les garantizaba la entrada en el parlamento. La expectación era enorme, sobre todo después de los éxitos alcanzados por el Movimiento Pirata alemán, que ya cuenta con presencia parlamentaria en los Länder de Berlín, Sarre, Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westfalia.
Contando con la colaboración más o menos directa de aproximadamente 3.000 afiliados, los Piratas de Baja Sajonia organizaron once puestos de información por todo el Land, cinco de ellos en la ciudad de Hanóver. Fue una campaña imaginativa – aunque no tanto como a las que nos tiene acostumbrados Piratenpartei – que incluyó el “asalto” de carteles electorales ajenos, pirateados con una tira en la que se leía: “… o vota Pirata”. Vistieron la ciudad de naranja con enormes pancartas, recordando la importancia de votar Pirata para cambiar las cosas. Era la primera vez que este Land contaba con Piratas yendo al abordaje, y todo esfuerzo se consideró poco.
En la fiesta de final de campaña, celebrada en una discoteca local, todo el mundo estaba pendiente de los datos que iban saliendo por las dos pantallas gigantes colocadas al efecto. Mientras esperaban los resultados, varios candidatos eran entrevistados en el escenario instalado. La televisión local también quiso hacerse eco de la expectación y envió a varios periodistas.
Los primeros resultados cayeron como un chorro de agua fría. El Partido Pirata de Baja Sajonia rondaba el 2% de los votos, lejos de alcanzar el 5% que precisaba para hacerse un hueco en el parlamento. Los rostros de los asistentes no escondían la decepción por lo acontecido. El resultado final (del 2,1% de los votos) dejó una sensación agridulce, ya que a pesar de no ser suficiente para conseguir escaños, sí que lo era para lograr financiación estatal, cosa que sin duda los Piratas de Baja Sajonia aprovecharán en su próxima lucha electoral.
Coincidiendo con la campaña, se celebró en Hanóver un taller internacional sobre organización de campañas electorales. Acudieron piratas de diversos lugares del mundo: Suecia, Países Bajos, Bélgica, Nueva Zelanda, Rumanía, Francia, República Checa … También llegaron piratas alemanes de otros Länder, que habían ido a Hanóver con la intención de colaborar en la campaña electoral. Se contó, así mismo, con la presencia y la participación de algún representante pirata del parlamento de Renania del Norte-Westfalia.
A este grupo se unió Fabián Plaza, para aprender tanto como le fuese posible y estrechar lazos internacionales, e informar a los asistentes de las ideas de cooperación entre piratas que hay en las distintas zonas del territorio español. Resultó interesante en este sentido descubrir que algunas de las iniciativas hispanas (desde la red Parents2Parents hasta el exitoso vídeo “Pirata.cat Z“) ya eran bien conocidas y elogiadas.
En un ambiente relajado e informal, todos los asistentes compartieron ideas de campaña y buscaron maneras de cooperar más en el futuro.
La semana pasada tuvimos conocimiento, a través de informaciones publicadas en el diario “El Mundo”, de una noticia según la cual existiría -caso de confirmarse los datos- una trama de comisiones ilegales que habrían ido a parar a cuentas del President Artur Mas y su familia, así como al entorno de Jordi Pujol.
De inmediato, el President Mas ha respondido asegurando que tales afirmaciones son falsas y que entablaría las acciones judiciales que estime oportunas.
Desde Pirates de Catalunya creemos que es una lástima que altos cargos de la Administracion se vean salpicados por escándalos de corrupción. Especialmente en mitad de una campaña electoral en la que se decide si esos altos cargos son las personas más adecuadas para gobernar Cataluña.
Ahora bien, entendemos que si existiera la transparencia gubernamental que nosotros defendemos, nada de esto habría ocurrido. El Sr. Mas no habría tenido que defenderse de ninguna acusación… porque la ciudadanía sabría a ciencia cierta dónde está cada céntimo de euro de los presupuestos o cómo se contrata desde las Administraciones.
Con transparencia, en otras palabras, no habría corrupción.
Por desgracia, nuestro sistema dista mucho de ser transparente. Ni siquiera con la aprobación de una Ley que -al menos en nombre- se suponía que iba a aportar transparencia… pero que en realidad ha resultado ser un maquillaje sin auténticos efectos jurídicos.
A día de hoy, no sabemos con claridad en qué se gasta el dinero público. A día de hoy, ignoramos de manera detallada qué patrimonio tienen nuestros políticos antes y después de ocupar un cargo público. A día de hoy, no sabemos con quién se reúnen los altos cargos de la Administración, o de qué temas hablan. A día de hoy, no sabemos quién vota qué o quién propone qué en los Consejos de Ministros o en las reuniones de Consellers.
A día de hoy, vivimos en la más absoluta opacidad gubernamental. Por eso surgen acusaciones como esa de la que ahora tiene que defenderse Artur Mas en mitad de una reñida campaña electoral.
La corrupción necesita opacidad para sobrevivir, y nuestro sistema jurídico ofrece toda la que los corruptos necesitan.
Opacidad para contratar en la sombra, para que nadie sepa el auténtico coste de los proyectos gubernamentales, para que desconozcamos quién se beneficia económicamente de ellos y por qué.
El Sr. Mas no puede quejarse, pues, de que fruto de esta opacidad salgan acusaciones. Si el sistema fuera verdaderamente transparente, nadie recibiría acusaciones de corrupción. Nadie salvo quien fuera culpable de ella sin duda alguna. Pero el sistema no es transparente. Y no lo es por culpa de quienes durante décadas han tenido el poder… y nada han hecho para cambiar el “statu quo” jurídico.
Quizá va siendo hora de llevar a cabo el cambio de sistema que propugna Pirates de Catalunya. Una nueva forma de entender política que tenga como pilar la más amplia de las transparencias.
Es la mejor manera de acabar, de una vez por todas, con la corrupción. Y en tiempos de crisis, esto no solo es adecuado sino imprescindible. No estamos pidiendo nada del otro mundo. De momento, con una legislación semejante a la que existe en el resto de países de la UE nos conformaríamos.
Fabián Plaza Miranda
Artículo de nuestros compañeros Piratas de Galicia
Si preguntamos por ahí, lo más probable es que nos digan que estamos en el siglo XXI. Pero parece que nuestras instituciones estatales y toda la función pública en su conjunto hayan quedado anclados muy lejos en el tiempo. No se trata de que todavía no conozcan internet, las redes sociales, los certificados digitales… es que, si apuramos, a duras penas conocen el fax.
Totalmente cierto. En la Administración de Justicia, por ejemplo, no admiten escritos enviados por fax si posteriormente no se acompaña el original (que pone exactamente lo mismo) con un viaje en persona al Juzgado. Del correo electrónico, mejor ni hablamos.
También existen costumbres tan anacrónicas como la notificación por edictos. Esto se hace cuando es difícil encontrar a una de las partes citadas; en ese caso, la resolución se notifica a dicha parte… poniéndola en la pared del Juzgado durante un tiempo. Así, colgar una resolución judicial en un panel de corcho equivale a notificarlo a todos los ciudadanos españoles. Como lo oyen ustedes.
O las fotocopias compulsadas. No basta con hacer una copia de algo y presentarlo ante la Administración. Un escriba de Palacio tiene que poner un sello para asegurarse de que ninguna brujería ha hecho que la fotocopia sea diferente del original.
Los ejemplos son, por desgracia, casi inacabables. Pero donde la herida es más sangrante y dolorosa es en la más importante institución democrática: los partidos políticos.
Continua llegint…





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